“(…) Poco más se puede aportar sobre el Evento, dado que,
dependiendo del punto de vista del observador y del mismo momento, existen
infinidad de versiones al respecto, quizás, como diferentes realidades fueron
creadas por éste, así que, ante la imposibilidad de especular más sobre el tema
(mucho han debatido nuestros sabios, supercomputadoras y científicos sobre la Multiversalidad del
mismo Evento, y la única conclusión a la que han llegado es que no hay una
conclusión posible más allá de la nada, es decir, en la eventualidad, valga la
redundancia, de que el Evento hubiera producido una distorsión en el Contínuum alterando
nuestro propio espacio-tiempo, como ordenan las leyes de la Física, nunca
seremos conscientes de esos eventuales cambios, inmersos en nuestra línea
espacio-temporal, por lo cual es absurdo hacer más especulaciones al respecto.),
solo cabe por tanto relatar los hechos tal como ocurrieron; al menos, desde
nuestro parcial, sesgado, punto de vista…
Lo cierto es que, el panorama post-evento que se encontró
Nova Terra, la mastodóntica Estación Espacial en la que se había embarcado
buena parte de la Humanidad, huyendo del llamado (y amenazador) “Advenimiento
del Planeta X” era desolador…
…pero tampoco era mucho mejor el de los habitantes que se
habían decidido a permanecer en la Buena Vieja Tierra, , temerosos,
aterrorizados casi, por la llegada de sus nuevos Señores, a los que, raudos,
desempolvando viejas leyendas, llamaron Anunnaki, los Señores de las Estrellas…”
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