¡Muy buenas! Para celebrar la publicación en gallego el próximo lunes de
NIBIRU: CONTÍNUUM
os ofrezo a tod@s un regalito:
las primeras páginas de la edición en español,
espero que os gusten.
¡Saludos, soñadores!
Silencio. Oscuridad. El Contínuum
Espacio-Temporal, tal como se había detenido, sin una razón aparente, volvió a
ponerse en marcha.
El Almirante se enderezó en su asiento, el androide timonel activó sus
sistemas, ambos alzaron la vista hacia la extensa pantalla mural que presidía
el puente de mando de Nova Terra, el gigantesco planetoide, o mejor dicho,
Arca, en el cual buena parte de la Humanidad, cientos de millones, había
embarcado, huyendo de la inminente terrible Amenaza de Némesis.
-Integridad estructural – ordenó el Almirante – comprobemos los daños
causados por el evento.
- El Evento del Planeta X o, para ser más precisos, Némesis[1].... –
reverberó el comentario del androide en el interior de la espaciosa sala.
- ¡Informe de daños! – insistió marcialmente el humano que comandaba la
estación espacial.
-Sí, un momento, señor – replicó el robot timonel; tras unos segundos,
repuso – integridad estructural correcta, no se reportan brechas exteriores,
apenas pequeños desperfectos debidos a la brusca deceleración, que ya están reparando
los robots encargados.
-Muy bien. NAV, imagen exterior – a su orden, la computadora de
Navegación desplegó un panel holográfico en frente del Almirante; éste,
paralizado por el asombro, no podía dar crédito a lo que estaba viendo.
Tras un par de minutos de inacción, el robot timonel empezaba a
impacientarse - ¿Y bien, señor? – inquirió.
-Algo va mal- sólo pudo balbucear el ser humano, repentinamente
despertado de su momentáneo trance - por favor, active la cámara frontal.
-Sí, señor- respondió el ser artificial y empezó a rozar el teclado
holográfico con una habilidad más propia de un pianista. Pero nada ocurría.
El militar empezaba a impacientarse - ¿y bien?
-Un momen...
Pasaron un par de eternales minutos antes de que sonara el aviso de
llamada presidencial, pero las conexiones entrantes permanecían bloqueadas.
-¿Activo las....?
-¡No!- explotó en una agresiva verborrea el Almirante -¡arregle eso,
ya!- ordenó, señalando con su enorme dedo índice hacia el gigantesco monitor,
en el cual se mostraban una sucesión de imágenes incomprensibles, casi
psicodélicas y hasta absurdas.
-Ok, ok- y el robot siguió rozando las teclas virtuales apresuradamente,
e incluso se diría que con fruición.
Otros largos minutos transcurrieron; el aviso de llamada prioritaria
parpadeaba, histéricamente.
A pesar de la habilidad del timonel, las imágenes no cambiaban.
-Grrrr- gruñó su jefe - déjelo, concéntrese en la pantalla, dígame si
usted puede discernir algo comprensible, algún patrón, ¡algo!
-Sí, señor- sus ojos artificiales eran una copia perfecta pero mejorada
de las de los humanos, así que recibirían las mismas longitudes de onda pero el
Almirante albergaba la esperanza de que sus circuitos pudieran aclarar el caos
en pantalla.
El androide permanecía concentrado, callado, mirando el mural, aparentemente
extasiado. El militar volvió a impacientarse.
-¡Reporte, soldado!
-Sí, señor, ya está, ya lo veo claro.
El humano sopló, aliviado- ¿y?
-Son polígonos.
-¿Cómo?
-Polígonos, formas poligonales básicas: triángulos, cuadrados, círculos,
etc...
-¿Está seguro, soldado? – la verdad, él, su cerebro humano, era incapaz
de procesar las absurdas imágenes, pero posiblemente sí lo fuera la avanzada
arquitectura del androide.
-Al cien por cien, señor; lo que estamos contemplando se trata, sin
duda, de una alocada sucesión de polígonos.
-Gracias. Active las llamadas entrantes – ahora sí que era necesario
comunicar urgentemente con el Gabinete Presidencial.
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NIBIRU: CONTÍNUUM
© 2016 Leonardo González Paz
Todos los derechos reservados
All rights reserved
Dep.legal PO-087-2016
ISBN 978-1535054065
Expresamente
prohibida la reproducción total o parcial de esta obra por cualquier medio o
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escrito del autor.

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